Al hablar de asesinos seriales, probablemente la mayoría se
verán remontados a grandes casos de asesinos seriales de talla internacional y
que han logrado permanecer en la historia por sus atrocidades. Probablemente
los nombres que más figuren en las listas de asesinos seriales en la historia
sean los de Jack el Destripador,
Albert Fish (1870-1936, mejor conocido como Boogey
Man), Peter Kürten (1883-1931, El
Vampiro de Düsseldorf) o Ted Bundy (1946-1978, Officer Roseland). También se han llegado a considerar como
asesinos seriales a personajes históricos que han desempeñado un cargo político
como es el caso de la condesa Erzsébet Báthory (Hungría, 1560-1614, La Condesa Sangrienta) o Vlad Draculea
(Transilvania, 1431-1476, Vlad el
Empalador).
Ante la
existencia de tantos asesinos seriales en la historia, por lo general sólo se
piensa o abordan temas de homicidas de talla extranjera o internacional dejando
a un lado a los que han cometido sus brutales crímenes en las calles de México.
Nombres y alias como El Estrangulador de
Tacuba, el Chalequero, el Asesino de las Vías, los Narcosatánicos, la
Mataviejitas, o el Caníbal de la
Guerrero, llegan a ser de gran atención durante su periodo de actividad,
pero tras ser capturados pasan a formar parte de una larga lista de asesinos
mexicanos que procederá al olvido con el paso del tiempo. Ahora la pregunta que surge tras este
análisis es la siguiente: ¿puede un asesino serial mexicano encontrarse a la
altura de uno de los clásicos asesinos extranjeros cuyo nombre ha trascendido
en la historia?
En este
trabajo se hablará del asesino mexicano Agustín Salas del Valle (México, 1964),
mejor conocido como Jack el
Estrangulador. Adquiere su título al cometer homicidios similares a los que
Jack el Destripador realizó en el
distrito de Whitechapel en Londres. El londinense dio muerte a por lo menos
cuatro prostitutas en las neblinosas calles del distrito. Los cortes que este
célebre asesino hacían suponer a la policía metropolitana, que se trataba de
una persona con amplios conocimientos médicos o experiencia en cirugía. El caso
nunca se resolvió, se contaba con una treintena de sospechosos entre los que
figuraba un miembro de la realeza.
Agustín
Salas del Valle, adquiere el sobrenombre de Jack
el Estrangulador al mostrar ciertas similitudes con su homónimo londinense,
esto se aprecia en la siguiente tabla.
Agustín Salas del Valle, a pesar de la violencia con que
cometía los crímenes, no se le dio gran importancia en México durante su
periodo de actividad. En los periódicos de esa época se dio muy poca
importancia a los asesinatos de prostitutas que ocurrieron. Su captura no causó
grandes movilizaciones en la prensa ni en la policía. En cambio, el londinense
sí llegó a aterrorizar a la población.
El objetivo
de este trabajo es desentrañar el perfil asesino de Agustín Salas del Valle,
delimitar su Modus Operandi,
presentar la visión de la prensa ante los crímenes y ahondar más en su mente
criminal.
Es en este
momento donde llega la incertidumbre, si existen asesinos de talla internacional
que han trascendido en la historia, con características muy similares a las de
Agustín Salas del Valle, ¿qué es lo que ocurrió para que no trascendiera de la
misma manera que los demás? ¿Podría ser la escasa cobertura de la prensa la
culpable de esto? ¿O se podría tratar del escepticismo y falta de interés con
el que se vive en México?
Realizar un
análisis acerca de un criminal no muy conocido en México resulta complejo, ya
que no se cuentan con fuentes directas debido a la falta de información que
circulaba en la época. Los periódicos principales y más importantes no
realizaron reportajes acerca de los asesinatos, sino fue el periódico
amarillista La Prensa, en su sección
llamada TétricoI aún con
información muy escasa. Las fuentes electrónicas no poseen mayor información,
sólo el nombre del asesino y una breve crónica de sus acciones. Los libros
especializados en el tema sí ahondan más que las demás fuentes en el caso de
Agustín Salas del Valle, resulta irónico que esos libros están escritos por
extranjeros y no por mexicanos que por excelencia deberían estar más
interesados en el tema.
Este
análisis a la mente de Agustín Salas del Valle recopilará y ahondará más en la
información mediante una investigación profunda y documentada.
Muchas veces
estos asesinatos logran convertirse en leyenda como lo expresa Norma Lazo: “En
torno a los grandes crímenes se construyen los grandes mitos, más cuando los
actos brutales son motivados por un odio sin medida ni clemencia. Las heridas
mortales infligidas sobre un hombre marcan a todo un colectivo, los actos
sanguinarios despiertan el miedo y el morbo. Nos asusta la posibilidad de ser
la víctima, tanto como nos asusta la de ser el asesino. Nadie puede negar que
las entrañas protestan ante los encabezados y ante las imágenes del crimen,
nadie puede negar tampoco que las entrañas exigen voltear a ver esos titulares,
esas imágenes sangrientas”1.
¿Qué
contienen los asesinatos seriales que llaman la atención de tantas personas? O,
mejor dicho, la pregunta sería esta: ¿qué elemento falta en los crímenes de
Agustín Salas del Valle que le impidió convertirse en una leyenda o mito
urbano?
I Artículos del
periódico La Prensa incluidos en el
anexo.
1 Lazo,
Norma. Sin Clemencia. Los crímenes que
conmocionaron México. Grijalvo. 1º Edición. México 2007.
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