Filósofos y psiquiatras distinguen entre una agresión benigna y una agresión maligna, también llamada violencia. La agresión benigna es una reacción espontánea y breve para protegernos del peligro que nos acecha, en tanto que la agresión maligna implica el deseo de dañar a los demás por un placer puramente sadista.
Cabe preguntarnos de qué manera surge la personalidad que despliega la agresión maligna. Normalmente, las personas sienten la necesidad de ajustase a las reglas de la sociedad, del trabajo y, en general, de la autoridad. Empero, la falta de libertad para tomar decisiones, así como la incapacidad para encontrar un significado y un verdadero sentido de la vida, en ocasiones pueden derivar en resentimientos y de ahí en agresión sadista y maligna.
Fuente directa:
Ostrosky, Feggy.
Mentes Asesinas
Quinto Sol. 2º Edición. México 2011.
No hay comentarios:
Publicar un comentario