La criminalística define al asesino en serie como un individuo que presenta las siguientes características: mata, como mínimo en tres ocasiones, y con un cierto intervalo de tiempo entre cada homicidio; actúa estableciendo contacto directo con la víctima: utiliza cuchillo, estrangula o golpea, y casi nunca usa armas de fuego; y por último, realiza sus crímenes como una especie de rituales en los que se estimula a sí mismo, mezclando las fantasías personales con la muerte.
El asesino psicópata (comúnmente con una personalidad antisocial) puede ser clasificado como el homicida más peligroso, ya que tiene una gran capacidad para fingir emociones que en realidad no experimenta. Este rasgo le permite darse el lujo de realizar una especie de simulacro para engañar a sus víctimas y conseguir el acercamiento físico, que finalmente le facilitará perpetrar su ejecución.
Los asesinos seriales psicópatas buscan constantemente experimentar su propio placer, son solitarios y están dotados de una personalidad seductora.
Estos criminales creen que todo les está permitido y se excitan con las situaciones prohibidas y de riesgo. Cuando aniquilan suelen tener como objetivo final el de humillar a su víctima, y de esta manera, experimentar el poder, recobrar la autoridad y reforzar su autoestima. Para estos sujetos la actividad criminal es un aspecto secundario, ya que su móvil principal es un vehemente deseo de dominio y superioridad.
Tres ideas fijas reinan en la mente de los asesinos seriales: la manipulación, control de la situación y el dominio. No obstante, en virtud de su manera de actuar en el momento de cometer sus crímenes, es posible clasificarlos en dos grandes categorías:
La criminóloga de la Universidad de Fresno en California, Candice Skrapec, ha señalado que una de las características de los asesinos seriales es que actúan siguiendo una lógica propia y original, que casi siempre difiere del sentido común. Otro rasgo que es habitual encontrar en estas personalidades es que cuentan con un coeficiente intelectual superior al promedio, aunado a una destreza y a una capacidad casi sobrenaturales para parecer tan normales como cualquier persona. Estos factores se presentan como la razón principal por la cual muchas veces la policía tiene grandes dificultades en seguirles la pista. Son muchos los casos en los que, durante años, los asesinos en serie han eludido a sus perseguidores dejando tras de sí un rastro de cadáveres, pero ningún indicio con respecto a sus identidades.
Fuente directa: Ostrosky, Feggy.
Fuente directa: Ostrosky, Feggy.
Mentes Asesinas
Quinto Sol. 2º Edición. México 2011.
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